Pausa Ignaciana

Es un ejercicio cotidiano que nos permite ponernos de cara a Dios para reconocer todo el Bien recibido, para dar gracias por ello. Por otro lado, nos permite encontrar esas pequeñas cosas que en las que debo mejorar o en las que debo seguir creciendo. Por último, me permite plantearme un propósito para el día siguiente. 

Es una herramienta que nos ayuda a encontrar en paso de Dios por nuestra vida en cosas concretas.